Bélgica en 2 días: Bruselas, Brujas y Gante en 48 horas

Si buscas un fin de semana de escapada Bélgica es el destino ideal. Recorrí Bruselas, Brujas y Gante en tan solo 48 horas. ¿Es posible? Sí, pero prepárate para caminar mucho por las 3 ciudades más famosas del país si quieres exprimirlas al máximo.

En mi caso no viajaba desde España, sino que lo hice desde Alemania mientras estaba de Erasmus. Fui con mis amigos desde Bochum (ciudad donde vivía) hasta Bruselas con la compañía de autobuses FlixBus, el trayecto era directo aunque hacía paradas por algunas ciudades, y tuvo una duración de unas 4 horas. Esta compañía de autobuses opera mundialmente, es económica y con muy buenas combinaciones. Además hay wifi y enchufes. Si no recuerdo mal, el billete nos costó 30€ ida y vuelta. Cogimos el autobús en la madrugada del viernes al sábado y a primera hora de la mañana ya estábamos en Bruselas para aprovechar al máximo todo el fin de semana.

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Día 1. Bruselas

El punto de partida para empezar la visita por Bruselas es el Mont des Arts. Es la puerta de entrada al casco histórico de la ciudad donde encontraremos algunos de los museos más relevantes de la ciudad. Cuando llegamos al punto más alto del lugar, nos regalaba una vista panorámica preciosa de la capital belga.

Mont des Arts

Seguimos nuestro recorrido a pie hasta llegar a la plaza más famosa del país: la Grand Place. Este símbolo está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y destaca por sus emblemáticos e imponentes edificios que lo rodean, como el Ayuntamiento y el Museo de la Ciudad de Bruselas. Nosotros vimos la plaza por primera vez durante el día, pero volvimos por la noche para admirar su auténtica belleza mágica llena de iluminación.

Si nos adentramos entre las callejuelas del casco histórico encontraremos la estatua más emblemática de la ciudad: el Manneken Pis. Es una estatua de un niño orinando de solo 50 cm de altura, y es uno de los iconos más conocidos de la capital de Bélgica.

Manneken Pis

Mientras paseas por el centro de la ciudad belga es fácil encontrarte con alguna de las fachadas decoradas con murales dedicados al cómic. Existen varias rutas del cómic por diferentes puntos de Bruselas donde encontrarás pintorescos murales que te recordarán a los tebeos más famosos. Lucky Luke, Marsupilami, Astérix y Obélix, Spirou, Los Pitufos… Justo al lado del Manneken Pis encontraremos el que está dedicado a Tintín. Nosotros no pudimos hacer la ruta por falta de tiempo, pero está claro que si vuelvo no me la pierdo.

Mural de Tintín en la ruta del cómic

Entre las calles es inevitable observar la gran cantidad de tiendas de gofres que ofrece la ciudad belga. En cada esquina su dulce aroma hará que no te vayas de la capital sin probar esta magnífica delicia. De chocolate, caramelo, nata, frutas, cremas, helados…difícil elección entre infinitas combinaciones.

Imposible resistirse a los gofres

Una vez cogimos fuerzas gracias al delicioso gofre, cruzamos la Plaza Royale (Koningsplein) donde se encuentra la iglesia de Santiago y la estatua de Godofredo de Bouillón. La plaza es de estilo neoclásico, rectangular y totalmente simétrica.

Plaza Royale

Seguimos por nuestro recorrido hasta llegar al Palacio Real de Bruselas, el palacio oficial del Rey de los belgas. Aunque la familia real no reside allí, sigue siendo la sede de la monarquía constitucional. El monumento destaca por su imponente fachada. Se puede visitar de martes a domingo de 10:30h a 17:00h.

Palacio Real de Bruselas

A solo 8 minutos andando desde el Palacio Real, llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora de Sablon (Notre Dame du Sablon), una iglesia de estilo gótico con una fachada muy vistosa. Aunque solo la vimos por fuera, se puede visitar gratis.

Nuestra Señora de Sablon

Cerca de la iglesia se encuentra la pequeña Place du Petit Sablon, uno de los lugares con más encanto de la capital belga. La plaza está vallada y rodeada de 48 estatuas de bronce los cuales representan los antiguos gremios practicados en la ciudad. El monumento central situado en la fuente está dedicado a los condes de Egmont y Hornes. Es un lugar muy tranquilo y bonito para relajarse.

Place du Petit Sablon

A escasos metros a pie, fuimos a uno de los mejores miradores de Bruselas. Se trata del mirador de la plaza de Poelaert. El lugar está prácticamente en el centro de la ciudad y te enseña unas increíbles vistas panorámicas. ¡Incluso se puede ver el Atomium al fondo!

Vistas panorámicas en la plaza de Poelaert

Fuimos a visitar la catedral de Bruselas, llamada Catedral de San Miguel y Santa Gúdula. De estilo gótico brabantino, fue el escenario de coronaciones y bodas reales. Merece la pena entrar (es gratis) para admirar sus vidrieras repletas de color. También paseamos por el barrio europeo, donde se concentran la mayoría de las instituciones de la Unión Europea, como la Comisión Europea, el Consejo y parte del Parlamento, además de grandes avenidas y lujosos edificios

Catedral de Bruselas

Volvimos al centro a contemplar la Gran Place, esta vez de noche, y a tomar unas cervezas típicas belgas.

 

Día 2. Brujas y Gante

Nos espera un día muy intenso ya que visitaremos Brujas y Gante en un solo día. ¿Es posible? Sí, aunque seguro que habrá muchas cosas que nos quedaran por ver, pero tendrás de sobras para disfrutar de la belleza medieval de estas dos ciudades. La primera parada es Brujas. Para llegar a la ciudad hay que tomar un tren desde Bruselas, el trayecto dura hora y el billete vale unos 14 euros. El tren se coge en la Estación Central de Bruselas (Gare Central) ubicada en el centro de la ciudad, a escasos 5 minutos a pie de la Grand Place.

Brujas es una ciudad encantadora. Realmente parece haber salido de un cuento de hadas: su romántico casco antiguo, los edificios, su esencia, los canales, las calles… todo te parecerá estar dentro de un cuento. Aunque nosotros no lo hicimos, seguro que vale la pena quedarse una noche para disfrutar de su ambiente nocturno e iluminación en sus edificios.

Calles de Brujas

Una vez salimos de la estación de tren de Brujas, a unos 5 minutos a pie nos encontraremos con Minnewater Park. Es uno de los parques más románticos de la ciudad, allí se encuentra el famoso Lago del Amor, el nombre del cual viene por una leyenda popular y porque “Minne” significa “amor” en neerlandés.

El romántico Minnewater Park

Si seguimos andando nos toparemos con la segunda parada de la ruta: el Begijnhof, un antiguo beaterio donde se albergaban a las mujeres que quedaron viudas y huérfanas tras las Cruzadas durante la Edad Media. La zona destaca por sus casas de fachada de color blanco situadas alrededor de un pequeño bosque con álamos de gran tamaño. Es una zona muy tranquila y silenciosa que ahora se ha convertido en un convento de monjas.

Begijnhof

Dirección hacia al centro, llegamos a plaza más famosa de Brujas, Grote Markt (la plaza del Mercado), la cual se considera la plaza central de la ciudad. Está repleta de banderas, coloridas casas de ladrillo y el destacado campanario medieval Belfort. No podrás irte sin sacar tu propia postal pintoresca.

Grote Markt

Cerca de Grote Markt hay otra plaza conocida, la Plaza Burg, donde hay algunos edificios emblemáticos de la ciudad. En ella se encuentra el Ayuntamiento, el Burgse Vrije y la Basílica de Santa Sangre.

Plaza Burg

Estuvimos paseando por sus calles y canales hasta llegar a uno de los rincones más fotografiados de Brujas. Rozenhoedkaai, traducido como Muelle del Rosario, tiene un encanto especial. Desde allí se puede ver como los edificios y el campanario de fondo se reflejan en el agua creando una bonita y postal.

Rozenhoedkaai
Rozenhoedkaai

Otro de los rincones con encanto es Groenerei, o llamado Muelle Verde. El lugar está rodeado de vegetación con viejos puentes que cruzan los canales de la ciudad.

Groenerei

Aunque Brujas tenga muchos monumentos y plazas que ver, la mejor manera para disfrutar la ciudad es pasear y perderte entre sus calles y canales. Cada rincón tiene su encanto especial que hará que quieras volver a la ciudad.

Canales de Brujas
Canales de Brujas

Abandonamos la romántica Brujas para ir hacia el segundo destino del día: Gante. Desde la estación de tren de Brujas se tarda unos 25 minutos. No hay problema con los horarios porque salen trenes cada 15 minutos, el precio del billete no llega a 7€.

Gante se puede visitar en un día y hasta en una sola tarde. Eso es lo que hicimos nosotros, exprimirla al máximo en solo unas horas. Aun así, seguro que te quedas con ganas de más. Gante es una ciudad muy bonita y con mucho encanto arquitectónico. También destaca por ser universitaria, por lo que se ve un ambiente muy joven y estudiantil. Igual que Brujas, es increíble perderse por sus callejuelas y descubrir la arquitectura y magia de la ciudad.

Canales de Gante

Una vez bajamos en la estación de tren St. Pieters de Gante, cogimos el tranvía que nos dejaba en el centro, concretamente delante del imponente Castillo de Gravensteen. También llamado Castillo de los Condes de Flantes, es uno de los iconos de Gante y una de las fortalezas mejores conservadas de Europa. Como dato fue durante unos años la cárcel municipal y la casa de la moneda. El castillo sin duda alguna es una de las estampas más bonitas de Gante. Se construyó en medio del río Lys para crear mejor protección de los posibles ataques. La imagen es realmente imponente. Aunque no lo hicimos, el castillo se puede visitar de lunes a domingo por un precio de 10€.

Castillo de Gravensteen

Mientras disfrutamos de las calles Korenlei y el Graslei, las cuales fueron muelles del puerto medieval de la ciudad, nos toparemos con el romántico puente de San Miguel, también llamado Sint Michielsbrug. Este punto es uno de los más transitados para admirar las vistas panorámicas que nos ofrece de la ciudad belga. Durante el día es espectacular, pero por la noche es más mágico cuando todos los monumentos se iluminan. Junto a él hay la iglesia consagrada al mismo santo, la iglesia de San Miguel. A pocos metros de esta nos encontramos con la iglesia de San Nicolás, la cual alberga otra de las grandes torres de la ciudad. Como particularidad para los catalanes como yo, la iglesia está ubicada en la Cataloniestraat (calle Cataluña). Esta iglesia es enorme, con solo su fachada es imposible no quedarse impresionado.

Iglesia de San Nicolás

Finalizamos la ruta con la Catedral de San Bavón, también dicha Sint-Baafskathedraal, la cual es imponentemente atractiva por su arquitectura. Otra de las opciones que no hicimos y es bastante común es subir al campanario de la Torre Belfort. Es la más famosa de la ciudad y se consiguen las mejores vistas panorámicas de Gante. Hay que subir 300 escalones hasta llegar a los 91 metros de altura que alcanza.

Torre Belfort

Ya hemos comentado que Bélgica es sinónimo de dulce, especialmente por sus gofres, pero hay un alimento menos conocido que está riquísimo, el Cuberdon. El Cuberdon es una especie de bombón de forma de cono y de color violeta. Destaca por su doble textura, duro por fuera y relleno de una masa gelatinosa. Tiene sabor a frambuesa y está para chuparse los dedos. Nosotros lo encontramos en Gante, aunque seguro que por las diferentes ciudades belgas puedes encontrar puestecitos donde lo vendan.

Un dulce típico de Bélgica, el Cuberdon

Finalmente volvimos a la estación de tren de Gante para volver a Bruselas, donde cogimos el autobús de vuelta a Bochum que ponía punto y final a un viaje exprés, pero muy muy productivo, del fin de semana.

Si tuviera que escoger entre las 3 ciudades belgas me quedaría con Brujas. Sus calles y canales me cautivaron desde el primer momento, su plaza central con las coloridas casas y el ambiente romántico y pintoresco hicieron que me enamorara de la ciudad. Aunque tengo que decir y destacar que la esencia medieval de Gante me encantó. Bruselas, por su parte, lo más impactante que tiene es la Grand Place, la cual es lo que diferencia la ciudad. Está claro que no se puede visitar por completo las 3 ciudades en 48 horas, pero con este primer contacto te haces la idea de lo bonitas que son y tener más ganas de volver para conocerlas más.

Una bonita postal de Brujas

Espero que este itinerario de 2 días intensos por las tres ciudades belgas os haya ayudado en preparar vuestra próxima ruta. ¡Buen viaje!

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