Bratislava en 1 día

Bratislava es una ciudad perfecta para recorrerla en un día sin ir con muchas prisas. Además de su pequeño tamaño, engloba la mayoría de sus principales puntos turísticos en el casco histórico. Si estáis de viaje por Viena o Budapest, es ideal complementar la escapada con esta excursión de uno o dos días.

En nuestro caso fuimos mientras pasamos 4 días en la capital austríaca, así que no perdimos la oportunidad de visitar la ciudad en un mismo día. Viajamos en tren y en una hora nos plantamos a Bratislava. Más tarde os contaré detalladamente cómo llegar con transporte público.

A continuación os mostraré el itinerario de un día que hice con los puntos más emblemáticos de la ciudad.

Itinerario un día en Bratislava

1. Castillo de Bratislava

Una vez llegamos a la estación de tren, hay dos opciones para llegar al centro: andando o coger el bus 93. Nosotros fuimos andando unos 30 minutos hasta llegar a nuestra primera parada: el Castillo de Bratislava. Es el principal atractivo de la ciudad, el cual fue la sede de los reyes húngaros durante 200 años.

Castillo de Bratislava

El castillo está situado en lo alto de la colina, a orillas del río Danubio. Gracias a su ubicación, es visible desde cualquier parte de la ciudad. En su interior se encuentra el Museo Nacional de Eslovaquia (la entrada cuesta 4€, nosotros no entramos) pero lo mejor del castillo es su exterior (además es gratis). No cabe duda que el monumento por fuera impresiona, con su forma cúbica blanca y sus cuatro torres. Sus vistas panorámicas a la ciudad son muy bonitas.

Vistas desde el castillo

Además tiene unos pintorescos y preciosos jardines ideales para relajarse.

Jardines del castillo
Jardines del castillo

2. Casa del buen pastor

Bajando del castillo nos encontraremos con la Casa del Buen Pastor, una casita amarilla de estilo rococó construida en la segunda mitad del siglo XVIII. Dentro de ella hay una exposición de relojes históricos que abrió el Museo Nacional, un sitio idóneo para los fanáticos de la artesanía.

3. Catedral de San Martín

A escasos cinco minutos andando se encuentra el casco histórico de la capital. El primer monumento que encontramos es la Catedral de San Martín. Aunque no es un edificio religioso cuya apariencia exterior no entusiasma demasiado (nosotros solo lo vimos por fuera), es un lugar importante en la ciudad. Entre el siglo XVI y XIX se coronaron 11 reyes húngaros.

No he encontrado una foto de la catedral entera… así que os pongo esta de camino a ella desde el castillo donde se ve su cúpula. La verdad es que esas callejuelas eran muy bonitas.

Entre callejuelas hacia la catedral

4. Puerta de San Miguel

Ya en pleno centro histórico, llegamos en la calle principal: la calle de St. Michael. En ella hay la famosa puerta la cual alberga el mismo nombre, que da acceso al centro histórico de la ciudad. Es un monumento importante porque es la única puerta que queda de la antigua fortaleza de Bratislava.

Puerta de San Miguel

La leyenda cuenta que si pasas por debajo de la puerta, morirás en un año y un día. En su interior alberga una exposición de armas del Museo de la Ciudad de Bratislava que se puede visitar. Justo debajo de la Torre y la Puerta de San Miguel hay el Km 0 de Eslovaquia, el círculo dorado que sirve como origen para medir las distancias en Eslovaquia con algunas capitales mundiales. El puente de San Miguel se encuentra al lado de la puerta.

Puente de San Miguel con la puerta de fondo

5. Hlavne Namestie

La próxima parada es en el corazón de la ciudad: Hlavne Namestie, o también la Plaza Mayor. Es uno de los sitios más concurridos de Bratislava, con bastantes terrazas, cafeterías y tiendas. En el centro de la plaza se puede ver la Fuente de Maximilian, en honor al primer emperador coronado en Bratislava. También hay el ayuntamiento antiguo, con su torre del Reloj. Esuno de los edificios más antiguos del país, data del siglo XIV, y en la actualidad es la sede del Museo de la Ciudad de Bratislava centrado en la historia de la ciudad.

Hlavne Namestie

6. Estatuas de bronce

Bratislava también es conocida por tener las curiosas estatuas de bronce repartidas por las callejuelas del casco histórico. Fueron colocadas en los años 90 de forma simbólica. Querían romper esa tristeza que sufría la ciudad por el comunismo y dar una alegría a la población. A escasos metros de la Plaza Mayor encontraréis la estatua de Čumil, la más famosa. Se trata de un trabajador que asoma su cabeza por una alcantarilla. La encontraréis entre las calles Rybárska brána y Panská.

Estatua de Čumil

Otra de las más conocidas es la de Schöne Naci, en memoria a Ignác Lamar, un local que siempre se quitaba el sombrero de copa para saludar a las damas a principios del siglo XX.

Estatua de Schöne Naci

7. Palacio del Primado

Atravesando el Ayuntamiento Antiguo por la plaza Hlavne Namestie (en concreto por la calle Kostolná) llegaréis a otra placita donde está situado el Palacio del Primado, la actual sede del ayuntamiento. Es un edificio de color rosado de estilo clásico construido a finales del siglo XVIII, y es uno de los más bonitos de la ciudad (aunque nosotros lo encontramos con un poco de obras). Se puede visitar su interior y su famosa Sala de los Espejos donde se celebran los plenos del Ayuntamiento.

Palacio del Primado

Al ser sábado, en la plaza había un mercadillo con productos locales. Probamos el vino típico eslovaco, el cual se sirve caliente.

Vinos típicos eslovacos

8. Calle Hviezdoslav

La calle Hviezdoslav es una de las avenidas principales de la ciudad, llena de restaurantes, cafés, tiendas y hoteles, ideal para pasear. En un extremo encontraréis el Teatro Nacional eslovaco, un edificio neo renacentista de 1886.

9. Iglesia Azul

Y llegamos por fin a uno de los puntos más emblemáticos de la capital eslovaca: la pintoresca Iglesia Azul de Bratislava, o también conocida como Iglesia de Santa Isabel, un monumento que no os podéis perder en vuestro recorrido.

Cúpula de la Iglesia Azul

Aunque está un poco más alejada del centro (tampoco es para tanto), podéis llegar rápido con el tranvía (ya que el billete entra con el Bratislava-Ticket). Construida por el arquitecto Ödön Lechner entre 1909 y 1913, es de estilo es modernista o también considerado “Art Nouveau” y es mundialmente reconocida por su color. Tanto por dentro como por fuera, la iglesia es completamente azul, como si fuera sacada de la película de Los Pitufos. Además, si pilláis un día soleado, es ideal ver como el edificio tiene una harmonía especial con el azul del cielo.

Exterior Iglesia Azul
Interior Iglesia Azul

La verdad que fue uno de los lugares que más me cautivaron de Bratislava. Había leído que si no hay misa no se puede entrar, pero nosotros no encontramos ninguna ceremonia y entramos sin problemas.

Iglesia Azul de Bratislava

10. Perderse por las calles del casco histórico

Además de gozar de los monumentos que nos ofrece Bratislava, caminar por las bonitas calles del centro histórico es un placer. Aunque el casco antiguo de Bratislava es pequeño, tiene su encanto. Si disponéis de tiempo os recomiendo pasear por las callejuelas sin llevar un rumbo fijo, simplemente andar y disfrutar de su esencia.

Calles con encanto

11. Castillo de Devín

Nuestra última parada antes de volver a Viena fue visitar el Castillo de Devín. La verdad es que encontraréis poca información sobre esta excursión en las rutas de un solo día Bratislava, ya que poca gente le da tiempo de visitarlo en menos de 24 horas. Como a nosotros sí que nos dio, os ayudará para convenceros de que es una visita súper recomendable en vuestra ruta.

Castillo de Devín

Devín es un pequeño y pintoresco pueblo situado en las afueras de Bratislava, a unos 30 minutos en autobús. Para llegar allí hay que coger las líneas 28 o 29, bajar en “Devín” y caminar unos minutos hasta que os encontraréis con el imponente castillo. Os recomiendo que miréis bien los horarios de autobús ya que al volver a Bratislava hay con poca frecuencia y el último no es muy tarde.

Vistas al pueblo desde lo alto del castillo

La ubicación del castillo es el factor que lo caracteriza, ya que se encuentra encima de un acantilado de ¡212 metros!, justo encima del punto en el que los ríos Danubio y Moravia se juntan. Es una zona estratégica ideal para construir una fortaleza, ya que se podían controlar los barcos que navegaban por el Danubio, una gran vía comercial. Su torre de vigilancia es conocida como la Torre de la Doncella.

El recinto es pura naturaleza

Aunque el castillo está en ruinas por la casi destrucción de las tropas napoleónicas en 1809, es muy bonito, con un encanto especial y sobretodo imponente, como sus increíbles vistas panorámicas y sus jardines. Además, en su interior, hay un pequeño museo con varias explicaciones de cómo fue de importante este castillo en la historia de Bratislava.

Vistas panorámicas impresionantes

El precio para entrar al castillo es de 5€ adulto, pero hay descuento de 2,50€ si eres estudiante (mi carnet universitario Erasmus no me caduca hasta 2020, y eso que hace 3 años que terminé la carrera jajaj). En este enlace podéis consultar los horarios, descuentos y mucha más información del castillo y el recinto.

Si queréis admirar unas buenas vistas en el trayecto hasta Devín, una bonita manera de llegar al castillo es en barco desde el puerto de Bratislava.

Dónde comer en Bratislava

La cocina tradicional eslovaca está influenciada por la cocina de sus países vecinos, como Hungría, Austria y Polonia. Además de estar riquísima, ¡lo bueno de Bratislava es que es una ciudad baratísima! Encontraréis menús de cocina tradicional tirados de precio. Intentad salir del casco histórico, porqué allí sí que es un poco más caro comer.

El plato más típico de la ciudad es el bryndzové halusky, lo cual vienen a ser ñoquis de patata con salsa de queso de oveja y trozos de bacon frito. La sopa de ajo que se sirve dentro del pan redondo es un esencial en un almuerzo o cena de los eslovacos. A continuación os dejo un par de restaurantes muy bien valorados:

  • Zeleny Rodrigéz: fue el restaurante que escogimos para comer. Había leído buenas opiniones y fue un gran acierto. Se pueden degustar platos típicos de la cocina eslovaca. Se encuentra en las afueras del casco histórico, por lo que relación calidad/precio es muy buena. Lo recomiendo.
  • Slovak Pub: aunque no fuimos, una chica que vive en la ciudad me lo recomendó. Hay platos típicos de la gastronomía del país por un precio baratísimo. ¡Me quedé con las ganas de ir!
El plato típico bryndzové halusky

Cómo llegar a Bratislava

Hay varias maneras de llegar a la capital eslovaca desde Viena. La más común es el transporte público. En nuestro caso fuimos en tren y lo cogimos en Vienna Central Station, justo al lado del Palacio Belvedere. El viaje hasta Bratislava dura una hora.

Tened en cuenta que hay dos estaciones de tren en Bratislava. La más cercana al centro y la que tenéis que ir se llama Bratislava hlavná stanica (Bratislava hl.st.). En este enlace podéis consultar los horarios y precios de los billetes (hay un tren cada hora y sale a y 16). Si vais a visitar la ciudad en un día como nosotros, os recomiendo el Bratislava-Ticket. También se puede comprar en las máquinas de billetes de la estación de Viena. Cuesta 16€ e incluye:

  • Viaje para ir de Viena a Bratislava y volver en un día.
  • Transporte público ilimitado en Bratislava durante un día. A nosotros nos fue genial para ir en tranvía hacia la Iglesia Azul y en autobús hasta Devín. También os irá bien si queréis coger el autobús desde la estación hacia el centro.
  • Descuentos en tours.

Os dejo un enlace con toda la información detallada del Bratislava-Ticket.

Hay la opción de ir a Bratislava en autobús, también es cómoda y barata. Los autobuses salen con bastante frecuencia así que no tendréis problemas en decidir una hora. Las compañías que operan estos trayectos son Flixbus y Slovak Lines. Se pueden adquirir los billetes fácilmente online y presentar el billete impreso o en el móvil al conductor. Los autobuses salen de la estación de Erdberg, en las afueras de Viena. Hay tres paradas en Bratislava, la más cercana al centro se llama Most SNP.

Hasta aquí mi ruta exprés de un día por la capital eslovaca. Además de una excursión súper recomendable, es una forma de visitar dos países en una misma escapada. No va a ser la ciudad más bonita que veréis, pero su historia y su encanto la hacen especial para poder conocerla en un día. Si estáis más de tres días en Viena, ¡no dudéis en ir! Cualquier duda estaré encantada de ayudaros. ¡Buen viaje!

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