Viena en 3 días

Sin duda, Viena es uno de los destinos top de Europa. Es una ciudad grande y tiene cosas muy interesantes que ver durante una escapada de 3 días. Destaca por sus palacios imperiales y majestuosos, su impresionante arquitectura barroca, los exquisitos dulces y la música clásica. En pleno corazón de Europa, es la ciudad la cual fue el centro imperial de la dinastía Habsburgo, por lo que está llena de historia.  Viajamos en abril, en plena primavera, y la ciudad nos recibió con un tiempo impecable, con la suerte de poder disfrutar de sus jardines teñidos de colores.

A continuación os mostraré mi guía por la capital austríaca en 3 días + 1 día en Bratislava, ya que en realidad nuestro viaje duró 4 días. (Tenéis el link de Bratislava en 1 día AQUÍ). Además, no hace falta seguir esta ruta a pie de letra, ya que podéis variar el orden de los días dependiendo de vuestros gustos y el día en que caiga. Por ejemplo, si os gusta mucho la ópera, podéis aplicar el día con el de una función que os llame la atención. También si vais a ir a Bratislava, os recomiendo NO ir un domingo, ya que estará todo cerrado. Nosotros fuimos en sábado y había buen ambiente.

Hay muchísimo que ver en Viena, pero esos tres días son necesarios para descubrir sus lugares imprescindibles y enamorarse de la ciudad. ¿Os venís conmigo?

Día 1. Centro histórico y Prater

Nuestro vuelo desde Barcelona salía a las 9h de la mañana y sobre las 11:20h llegamos al aeropuerto de Viena. Lo primero que hicimos fue ir a las máquinas para comprar el abono del transporte público (más adelante os contaré qué opciones tenéis) y cogimos el S-Bahn 7 hacia nuestro hotel. Dependiendo de dónde se ubique vuestro alojamiento tendréis que bajar en una parada u otra, nosotros bajamos en la parada Vienna Bio Center St Marx y andamos tres minutos hasta llegar al hotel. El trayecto del aeropuerto al centro es de unos 20 minutos.

Dejamos las cosas y nos dirigimos hacia el centro de la ciudad para ver el casco histórico. Cogimos el metro número 71 (línea roja) y bajamos en la parada Kärtner Ring Oper, donde se encuentra la Ópera de Viena. Sólo admiramos su fachada ya que la visitamos en nuestro último día.

Exterior de la Ópera de Viena

Justo al lado de la ópera nos adentraremos en Kärtnerstrasse, la calle más comercial de la ciudad. En ella encontraréis numerosas tiendas y restaurantes para aburrir.

Kärtnerstrasse

Bajando por la calle no será difícil ver la imponente Catedral de San Esteban, la cual destaca por su colorido tejado. Entrar es gratis, pero hay que pagar si queréis subir al campanario.

Catedral de San Esteban

Aprovechamos para comer por la zona. Había leído buenas opiniones de la cadena italiana Vapiano (veréis que hay muchos restaurantes de esta cadena por la ciudad), donde preparan platos caseros de pasta delante nuestro. Así que optamos por esta opción rápida, buena y barata.

A escasos minutos andando nos encontramos con la siguiente parada: el Palacio imperial Hofburg, el cual fue la residencia de invierno de la dinastía Habsburgo. Su exterior es digno de ver, pero en su interior alberga el museo de la emperatriz Sissi. No tuvimos tiempo de visitarlo por dentro, pero dicen que es una visita recomendable. En el recinto también se encuentra  la Biblioteca Nacional Austríaca y la Escuela Española de Equitación. Sin duda es uno de los imprescindibles de Viena.

Palacio Hofburg

Al salir del palacio llegamos a la Plaza María-Teresa, donde se encuentran dos edificios iguales colocados uno enfrente del otro: el Museo de Historia Nacional de Viena y el Museo de Historia del Arte, los cuales se inauguraron al mismo tiempo.

Museo de Historia Nacional de Viena

El jardín Volksgarten (en alemán, el jardín del pueblo) se encuentra justo al lado de la plaza. Es un lugar precioso y pintoresco, lleno de flores y una bonita vegetación, ideal para pasear y descansar. Al ir en primavera, los colores llamativos y el verde naturaleza reinaban en ese increíble lugar. Es una visita obligada, ya que se encuentra en pleno Ringstrasse. A escasos metros del jardín también se encuentra el Ayuntamiento.

Volksgarten

Volvimos para el hotel para ducharnos y cambiarnos. Teníamos cerca Prater, así que aprovechamos para acabar de pasar la tarde y cenar por allí. Cogimos el tren S7 y en 15 minutos llegamos, la parada se llama Wien Praterstern.

Prater es el parque de atracciones más antiguo del mundo. Es un lugar lleno de encanto y de un gran valor histórico, ya que había sido un coto imperial de caza durante siglos. Su atracción más emblemática es la Noria Gigante, famosa por sus 60 metros y por su historia. Además de poder subir (por 10€) también hay la opción de cenar dentro de una de sus cabinas, ¡reservando con muuucha antelación!

Al entrar en Prater ya se ve la Noria Gigante

Personalmente ¡a mí me encantó! Soy muy fan de los parques de atracciones y éste me sorprendió gratamente. La entrada al parque es gratuita, sólo hay que pagar por cada atracción que queráis subir (el precio oscila entre 1€ y 5€). Además de atracciones de todo tipo, en él también encontraréis puestos de comida rápida y barata, cafeterías, un enorme espacio verde y un Madame Tussauds.

Nosotros aprovechamos para ver el atardecer y cenar en uno de sus puestecitos a muy buen precio. Después de tomarnos unas cervezas, nos volvimos al hotel a descansar para el segundo día del viaje.

La cerveza típica vienesa es la Ottakringer
Prater de noche

Día 2. Palacio Schönbrunn, Hundertwasserhaus y Palacio Belverede

Nos levantamos temprano para ir hacia el Palacio Schönbrunn y sus jardines. Es uno de los monumentos más importantes de la capital, por no decir el que más. Fue la antigua residencia de verano de la familia imperial austríaca y destaca por su imponente fachada amarillenta y sus enormes jardines. Tened en cuenta que el palacio se encuentra en las afueras de Viena, por lo que hay que ir en transporte público, nosotros hasta tuvimos que hacer transbordo y tardamos unos 45 minutos desde nuestro hotel. La parada del metro es de la línea verde y se llama Schönbrunn, hay que andar unos 5 minutos, no hay pérdida.

Palacio Schönbrunn

Recomiendo ir a primera hora, ya que en nuestro caso viajamos en Semana Santa y sabíamos que nos encontraríamos a muchísima gente. La entrada la compramos con antelación online, algo que recomiendo para evitar las colas, os dejo el LINK donde se compran. Hay varios tipos de entrada, las más comunes son el Imperial Tour (16€, se visitan 22 salas) y el Grand Tour (20€, se visitan 40 salas). En la web lo explican bastante bien. Nosotros cogimos el Imperial Tour, pero la verdad es que nos quedamos con las ganas de ver más salas, así que os recomiendo el Grand Tour. La entrada incluye un audioguía en muchos idiomas (español incluido). Es muy interesante ya que os van contando la historia de cada sala de la residencia.

La hora de nuestra visita era a las 11h, llegamos sobre las 9:30h al recinto así que teníamos un rato para explorar sus preciosos jardines. Visitar el exterior del palacio es totalmente gratis y obligatorio si estáis por la ciudad. El jardín estaba en su máximo esplendor y era una suerte ver esa belleza floral. Lo ideal es subir hasta una glorieta en lo alto para admirar unas increíbles vistas panorámicas del palacio y la ciudad.

Esta es la glorieta la cual se encuentra arriba los jardines
Increíbles vistas desde lo más alto

En acabar la visita, cogimos el metro y nos fuimos a comer al restaurante Figlmüller. Es un lugar conocido por las típicas Wiener Schnitzel, un escalope vienés, una de las comidas más famosas de la cocina austríaca. Los platos son enormes y el precio es acorde con la calidad tanto del producto como del servicio. Normalmente está lleno, nosotros tuvimos que esperar unos 30 minutos, si queréis podéis reservar con antelación.

Wiener Schnitzel

Con el estómago lleno nos dirigimos hacia las casas de colores Hundertwasserhaus. Se trata de un bloque residencial con una fachada exterior colorida. La casa fue diseñada por el arquitecto y artista austríaco Friedensreich Hundertwasser. No cabe duda que es uno de los puntos arquitectónicos más emblemáticos del país. El recinto es muy bonito para visitar, pero os recomiendo ir a primera hora ya que nosotros encontramos mucha gente y perdía su encanto.

Hundertwasserhaus

A pocos metros del bloque de colores, se encuentra el Museo Hundertwasser, donde se exponen las curiosas obras del mismo artista. Es fácil de reconocer porque su exterior es de una arquitectura muy especial de arte moderno. Nosotros al tener tiempo entramos, pero realmente no estaba en nuestra lista de cosas que ver, ya que no somos muy fans de la pintura. Si os encanta el arte, es una visita más que recomendable. La entrada cuesta 12€, pero si sois estudiantes sale a mitad de precio.

Museo Hundertwasser

La siguiente parada es el Palacio Belvedere. De arte barroco, fue construido para ser la residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya. Actualmente, en su interior alberga el museo de arte. El conjunto consta de dos palacios: el Alto Belvedere, con una fachada llamativa y muy elaborada; y el bajo Belvedere, donde se exponen las obras de artistas emblemáticos de la ciudad. Estos dos palacios están unidos por un jardín francés precioso ideal para pasear y descansar. Si disponéis de poco tiempo, lo ideal es visitar la residencia por fuera y gozar de sus jardines y su belleza arquitectónica, ya que por dentro es mejor visitar los palacios Schönbrunn y Hofburg.

Palacio Belvedere

Al salir fuimos hacia el centro histórico. Justo delante de la Ópera se encuentra el Hotel Sacher, famoso por ser el creador de la conocida y exquisita Tarta Sacher de Viena. Se trata de un pastel austríaco cubierto de chocolate y relleno de una fina capa de mermelada de albaricoque. Fue inventada por Franz Sacher, el padre del fundador del hotel. El lugar también cuenta con su tienda para comprar la tarta a precio de oro.

¡Deliciosa la tarta Sacher!
Interior del Hotel Sacher

Aunque es una turistada pagar unos 12€ por una porción de tarta y un café, per es una de las cosas que no se pueden evitar si estáis en Viena. ¡La tarta está buenísima! Además, el sitio es espectacular. Su interior es de aire aristocrático, con esa decoración recargada y nuestra ventana casi tocaba la mismísima ópera de Viena. También hay varios sitios donde degustar la tarta, como el Café Mozart, la pastelería Demel y el Café Central.

Fachada del Hotel Sacher

Después aprovechamos para dar una vuelta y comprar souvenirs. Cenamos algo rápido y nos fuimos hacia el hotel a descansar.

Día 3. Melk y Ópera de Viena

Una excursión muy recomendable es visitar uno de los pueblos más bonitos de las afueras de Viena. Eso es lo que hicimos en nuestro último día. Se trata de Melk, una pintoresca ciudad la cual se encuentra en el valle de Wachau y es conocida por su imponente abadía. Está a 88km (1 hora en tren) de Viena. Una vez llegamos a la estación de Melk, hay que llegar al centro, se cruza la calle principal y hay una escalera que os llevará hacia la entrada de la Abadía, el principal monumento de la ciudad. Una vez bajáis del tren, no hay pérdida ya que está todo muy bien señalizado.

La Abadía de Melk, de estilo barroco, es el símbolo más representativo de la localidad y de la región, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su posición estratégica, situada en lo alto de un risco encima del Danubio, permitió su desarrollo económico y cultural, además de ofrecer unas impresionantes vistas al valle. Tanto el interior del monasterio como su entorno son increíbles de ver: la majestuosa biblioteca, la Sala de Mármol, la iglesia, los jardines… No me extraña que este escenario sirviera de inspiración de Umberto Eco para grabar El nombre de la rosa (por eso uno de sus protagonistas se llama Adso de Melk).

Jardines de la Abadía

Los balcones de la Abadía ofrecen una increíble panorámica del Danubio y Melk. Es una ciudad ideal para sumergirse en sus calles, tomar algo en la plaza del Ayuntamiento (o la Hauptplatz) y admirar su fascinante iglesia.

Vistas desde la Abadía

La entrada cuesta 12,50€ (6,50€ los estudiantes, aún cuela mi carné), e incluye tanto el interior como exterior. También hay tarifas para familias. Sin duda, es una de las mejores excursiones desde Viena, vale la pena dedicarle medio día o un día entero.

Patio interior de la Abadía

Comimos en un restaurante de la calle principal llamado Madar Café Restaurant zum Fürsten. Tenía una carta muy amplia y variada (además en español), los precios eran baratos y la comida muy buena, así que lo recomiendo. Antes de coger el tren de vuelta fuimos a dar un paseo por las calles.

Hay dos opciones para llegar a la ciudad. La primera es coger un tren directo desde la estación Westbanhof. Si cogéis el tren en Wien Hbf, tendréis que hacer transbordo en St. Pölten Hbf. Normalmente sale un tren cada hora. Podéis consultar los horarios en la página web oficial www.oebb.at.

¡Entramos a ver una función en la ópera por 3€!

Una vez de vuelta hacia la capital austríaca, fuimos a la que sería la última atracción del viaje, ni más ni menos que la mismísima Ópera de Viena de la que tanto se habla. ¿Sabéis que se puede entrar en la ópera y ver una función por sólo 3€? ¡SÍ! Es posible. Ya me había documentado antes sobre el tema, pero había leído que se montaban largas colas y la verdad que en un primer momento no lo íbamos a hacer, así que fuimos a probar.

Os cuento bien, a no ser que cojáis las entradas con muchísima antelación, el precio de una entrada a la ópera puede ser de más de 100€. Si no os queréis gastar tanto dinero, la ópera saca cada día unas 500 entradas que se venden el mismo día de la obra a sólo 3€ y 4€, dependiendo de la zona. Tened en cuenta que SIEMPRE estaréis de pie, pero vale la pena. Las entradas de 4€ son las que se agotan antes, ubicadas en frente del escenario en la parte de detrás de todo (por lo que la obra se ve bien). Y las de 3€, que son las que cogimos nosotros, se encuentran en la parte alta del teatro, repartidas en ambos lados, con muy poca visibilidad.

Ópera de Viena

Tened cuidado que en verano suele hacer muchísima calor dentro, por lo que mucha gente no aguanta y puede llegar a marearse, sobre todo si cogéis las de 4€, así que no olvidéis un abanico y agua. Las entradas salen a la venta 2 horas antes del espectáculo, por eso la gente va con mucha antelación y se forman larguísimas colas. Nosotros no estábamos dispuestos a esperar más de dos horas, pero fuimos a probar suerte.. Y ¡bingo! Imaginamos que al ser un lunes laborable y el día después de semana santa, no había tanta gente y sólo hicimos unos 30 minutos de cola. Lo bueno es que con esta entrada podéis llegar a cualquier rincón de la ópera, hasta donde se sientan los más privilegiados, para sacar unas buenas fotos, y cuando queda poco para la función hay que ir al sitio. La verdad es que desde nuestro sitio apenas sólo se veía la mitad del escenario, pero vale muchísimo la pena vivir esta experiencia. Además por 3€ es una gozada. Podéis ver el calendario de las funciones en esta web.

En la parte izquierda de la foto es donde se hace la cola para las entradas lowcost

Cenamos algo rápido por el centro y nos volvimos al hotel porque nuestro vuelo del día siguiente salía tempranísimo.

A las 6 de la mañana despegaba nuestro avión de vuelta a casa, por lo que tuvimos que madrugar muchísimo. Para ir hacia el aeropuerto, al no ser horas para coger transporte público, fuimos en Uber. El servicio fue excelente (en 2 minutos ya estaba delante nuestro hotel), creo que nos costó unos 15€ y el trayecto duró 15 minutos.

¿Tenéis un día más de viaje? Completa tu escapada con un día en Bratislava

Tal y como os he comentado al principio del post, en nuestro caso el viaje duró cuatro días, tres en Viena y uno en Bratislava. La capital de Eslovaquia se encuentra sólo a una hora en tren desde Viena. Es una muy buena opción si estáis más de 3 días de viaje, ya que se puede dedicar a la ciudad eslovaca en menos de 24 horas. Tenéis un post dedicado especialmente a esta excursión, así que tenéis mi ruta de 1 día por Bratislava pinchando AQUÍ.

Alojamiento

El alojamiento en Viena suele estar bastante solicitado y no destaca por ser barato. Suena muy típico, pero con más antelación mejor. Nosotros nos alojamos en Gartenhotel Gabriel City. El hotel se encuentra en la calle Landstrasse, un barrio muy tranquilo a media hora andando al centro, aunque no es problema porque la zona cuenta con bastantes líneas de bus, tranvía, metro y tren. Hay metro y bus que os llevan al centro en 10 minutos y también la estación de tren que os lleva al aeropuerto directo. El hotel fue de lo más barato que pudimos encontrar en Viena por Semana Santa, además con desayuno incluido. Recepción 23h. Tanto la habitación y el baño son grandes y limpios, y la cama era bastante cómoda.

No sé si fue por ser Semana Santa, pero la sala del desayuno no está preparada cuando el hotel se llena. Mucha gente se quedaba fuera, nosotros algún día tuvimos que compartir mesa. La calidad del desayuno escasea mucho, apenas hay zumos y nada dulce. Además, cuando llegamos se dejaron de quitar comida en la nevera, cosa que no hacía buen olor.

Es un hotel que no está mal para pasar pocas noches si buscáis algo barato, pero no creo que repita si vuelvo a Viena.

Como casi siempre, lo reservamos a través de Booking. Os dejo un enlace con 15€ de descuento en vuestra próxima reserva.

Transporte

Moverse por Viena es bastante fácil y cómodo, ya que el transporte público funciona de forma eficiente y hay muchas opciones. Los principales medios de transporte son el metro, bus, tren y tranvía. Nosotros cogimos los 4 tipos y la verdad que todo fue bien, así que dependiendo del sitio qué visitéis comparar la opción que tarde menos.

El billete sencillo cuesta 2,40€ pero hay varios abonos que os saldrán mejor de precio si vais a utilizar los medios de transporte mucho (os aseguro que sí). Se pueden comprar en las taquillas, en las máquinas de las estaciones de metro o tren, en los estancos o también online.

Abono de 24 horas: 8€ / Abono de 48 horas: 14,10€ / Abono de 72 horas: 17,10€.

También hay un abono semanal de lunes a lunes por 17,10€ (sólo se puede comprar el lunes).

Existe la opción de adquirir la tarjeta Vienna Pass, la cual incluye el transporte y varios descuentos en los principales monumentos de la ciudad.  Os dejo más información sobre los precios y horarios del transporte en https://shop.wienerlinien.at. También se pueden comprar anticipadamente en la web.

Seguro de viaje

Es imprescindible contratar un seguro de viaje en vuestra estancia sea donde sea. En nuestro caso, siempre viajamos con Iati Seguros, el cual tiene diferentes tipos de seguros en función de vuestros viajes. A través de este ENLACE, ¡obtendréis un 5% de descuento!

Hasta aquí mi post sobre Viena. Es una ciudad ideal para recorrerla un fin de semana largo. No iba con las expectativas muy altas pero la verdad que me sorprendió gratamente. Sin lugar a dudas destacaría sus maravillosos palacios imperiales, los cuales la diferencian de las demás capitales europeas. Espero que mi itinerario os sirva para organizar vuestra próxima escapada. ¡Buen viaje!

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